El debate como ritual

Los debates presidenciales no acostumbran a cambiar gran cosa. Este, aún menos.

El segundo y último debate presidencial acabó siendo un espectáculo mucho más tranquilo y sosegado que el primero. Tras el esperpento chillón de hace tres semanas, Trump esta vez se comportó como una persona más o menos normal. Eso, combinado con una moderación mucho más efectiva por parte de Kristen Welker, hizo que el diálogo entre ambos candidatos fuera incluso medio razonable.

La pregunta que siempre se hace al acabar estos eventos, cómo no, es quién ha ganado. Según los tres sondeos post-debate, Biden parece haberse impuesto con cierta claridad. US Politics le da un margen de 52-39, DataProgress 52-41, y CNN 53-39.

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¿Ayudará esto a Biden en los sondeos de cara a las elecciones de aquí diez días? En absoluto, porque los debates los suele ver un tipo de votante muy peculiar que sigue la política de cerca, y que ya sabe a quién va a votar. Esto quiere decir que de no mediar una actuación desastrosa de alguno de los dos candidatos (léase: el primer debate de Trump), van a decir que el ganador ha sido el tipo que ya apoyaban. Biden está ahora mismo diez puntitos por delante en los sondeos, y las encuestas post-debate le dan un margen más o menos cercano a esta distancia, quizás con 2-3 puntitos de más porque los demócratas están tan asustados que seguramente han prestado más atención al debate.

Lo que importa para el votante medio, más que su reacción directa al espectáculo, será lo que digan los medios mañana, porque el votante medio estaba hoy casi seguro viendo otra cosa en la tele. Mi sensación es que por Fox estarán cantando victoria y clamando que Trump ha puesto contra las cuerdas a Biden con lo de su hijo Hunter, porque bueno, en Fox Trump siempre gana, pero el resto de las televisiones y columnas de opinión estarán entre el “meh” o “Biden gana a los puntos, pero nada destacable”.

Que es mucho mejor que lo que vimos después del primer debate (“PERO QUIÉN ES ESTE TARADO”), pero cuando estás a diez puntos en los sondeos, no es suficiente.

Creo que habrá sólo dos temas que verán alguna discusión posterior en los medios. El primero, la respuesta de Biden sobre cambio climático fue algo que parece muy valiente para lo que se estila en esta campaña, diciendo de forma explícita que Estados Unidos debe reducir a cero el consumo de combustibles fósiles a medio/largo plazo. Esta es una respuesta que resulta tener un amplio apoyo social; los todólogos y pundits tienden a sobrestimar la oposición a medias medioambientales. Aunque esto era Biden defendiendo algo popular, no siendo audaz en su liderazgo, en CNN van a hablar sobre polémica y “pifia” los próximos días.

Pero va a perder Texas”, diréis. Bueno, Biden no necesita Texas y seguramente iba a perder ahí igualmente. Aun así, Texas es de muy lejos el mayor productor de energía eólica del país; incluso ahí, el sector verde está creciendo, y la industria petrolera está en crisis. La era del petróleo seguramente ya ha terminado.

El segundo tema será Hunter Biden, porque los republicanos van a estar muy, muy palizas con ello no ya durante los próximos días sino durante años (cuando una conspiración les gusta, no la dejan). El hecho de que sea una ficción y que el Wall Street Journal (que es propiedad de Murdoch, el tipo que controla Fox News) haya publicado un artículo esta misma noche diciendo que no se aguanta por ningún sitio no será obstáculo para que sigan dando la matraca con ello.

Por supuesto, viviendo como vivimos en la dimensión Trump, el presidente ya tiene otra guerra/escándalo/feudo listo para sacar un debate medio decente de los titulares, su desastrosa entrevista con 60 Minutes. Así que este fin de semana estaremos hablando, otra vez, sobre la profunda incoherencia de los planes de sanidad de Trump, para variar un poco.

Pero sobre eso, hablamos en la tertulia este fin de semana (Domingo, 19:00, hora Madrid, sólo para suscriptores). Envío el enlace mañana. Y sí, os animo a suscribíos.

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