Indignados en su laberinto

Si un político republicano pilla un berrinche en el bosque y nadie le escucha ¿hace ruido?

Para un alienígena o un europeo que aterrice estos días en la política americana, la mezcla de líneas argumentales y debate público es difícil de comprender. Por un lado, tenemos un estímulo fiscal monumental lleno de medidas históricas para redistribuir renta; los expertos calculan que reducirá la pobreza infantil a la mitad.

Por otro lado tenemos esto:

Por algún motivo incomprensible, Ted Cruz, senador republicano por Texas y hombre al que le gusta irse a Cancún durante emergencias, está firmando copias de un libro infantil escrito en 1960, diez años de que él naciera.

Quizás lo que sucede es que Ted Cruz se ha vuelto loco y está delirando, pero no parece ser un caso aislado. Aquí tenemos a Kevin McCarthy, líder de los republicanos en la cámara de representantes, leyendo Green Eggs and Ham ante las cámaras:

Esto no se limita a líderes políticos republicanos. En Fox News no pueden dejar de hablar de Dr. Seuss, el autor de este libro. Están obsesionados con Dr. Seuss, y llevan semanas hablando sobre ello sin cesar.

Esto se ha visto reflejado en los sondeos. Morning Consult, que son unos cachondos, han preguntado a votantes republicanos si habían visto, leído o escuchado algo sobre un puñado de noticias de actualidad. El resultado es… interesante:

Dr. Seuss es, literalmente, la noticia más importante en los medios de comunicación conservadores. Más que $1,9 billones de estímulo fiscal. Más que COVID. Más que las vacunaciones. Nada ha dominado la agenda del mismo modo.

Entonces… ¿qué narices es esto del Dr. Seuss?

Theodore Geisel, también conocido como Dr. Seuss, es un autor de libros infantiles amado y venerado en Estados Unidos. Sus libros son surrealistas, imaginativos, extraños; escritos en verso, con rimas ingeniosas, criaturas inverosímiles y juegos de palabras siempre creativos. Geisel era un escritor e ilustrador estupendo, sin duda.

Dr. Seuss empezó a publicar libros infantiles en 1937. Aunque sus libros son maravillosos, algunos no han envejecido del todo bien, ya que incluyen algunas caricaturas raciales bastante fuera de tono a estas alturas. Un poco como “Tintín en el Congo”, vamos, aunque menos ofensivo en cuanto a temas.

El dos de marzo, Dr. Seuss Enterprises, la compañía que lleva los derechos de los libros de Dr. Seuss, anunció que dejaría de publicar seis libros antiguos y no demasiado conocidos del autor que incluyen las imágenes más desagradables. Esto es, los propietarios de los derechos de los libros (Geisel murió en 1989) han decidido, por sí mismos y sin que nadie les pidiera hacerlo, que no van a imprimir nuevas copias de un puñado de libros infantiles.

Nada más que eso.

Indignación y censura

Este es el motivo por el que el partido republicano, Fox News, y todo comentarista conservador con ganas de juerga ha perdido totalmente la cabeza y están hablando todo el santo rato sobre Dr. Seuss, cultura de la cancelación, progresistas que quieren silenciar la libertad de expresión, quema de libros, y el fin de la civilización occidental. La cobertura mediática ha generado una oleada de compras de libros del Dr. Seuss en protesta (¿?) ante la cancelación de su obra, algo que a buen seguro debe haber hecho mucho, mucho daño a Dr. Seuss Enterprises, responsables de que los libros dejen de ser publicados.

Y todo porque una empresa privada ha decidido que no quiere publicar más libros que son de su propiedad, sin que nadie, absolutamente nadie, nadie en absoluto de ningún gobierno, sea federal, estatal o local, haya hecho nada en absoluto para obligarles a ello. Esto es como si yo mañana decidiera borrar un artículo mío en Politikon escrito en el 2007 y que en respuesta todos los políticos de Vox en España clamaran que Pedro Sánchez está censurando internet y pidieran a sus militantes que se suscribieran a Four Freedoms.

La polémica (es un decir)

La polémica (aunque francamente, más que polémica parece un ataque de paranoia aguda) tiene un par de efectos secundarios curiosos. Por un lado, ha hecho que Fox y compañía hablen muy poco en contra del estímulo fiscal, cosa que explica en parte su excepcional popularidad en los sondeos. Por otro, ha servido para unificar a los republicanos en una causa común en la que todos parecen estar super contentos indignándose, evitando así hablar sobre el elefante naranja de Mar-a-Lago que insiste en dirigir el partido después de haberse estrellado en las últimas elecciones.

Fuera de la burbuja conservadora, la “cancelación” de Dr. Seuss ha recibido, sin embargo, mucha menos cobertura mediática. Habitualmente los medios conservadores, el colectivo indignado-ofendido de la derecha, marca la agenda política del país a base de cabrearse muchísimo sobre un tema al azar, llevando a políticos republicanos a quejarse sobre por qué los medios mainstream y el presidente de los Estados Unidos no está diciendo nada sobre ello. Hacen polémica sobre por qué no hay polémica, y diez minutos después estamos hablando todo el santo día de los emails de Clinton, Benghazi, o la chorrada irrelevante del día que emociona al GOP.

Con Seussgate, sin embargo, esto no ha sucedido. Joe Biden es alguien que evitó como la peste meterse en charcos de guerras culturales durante toda la campaña electoral; una vez en la presidencia, han seguido la misma estrategia. Aunque Fox News ha preguntado varias veces a la portavoz de la Casa Blanca sobre el escándalo (lo dicho, es muy importante), no han mordido el anzuelo. Si quieren hablar de ello, que lo hagan, pero no le van a dar oxígeno. Los demócratas, como mucho, se han dedicado a mofarse de todo el tema, pero ni se han molestado en debatir la cuestión.

No que puedas debatir gran cosa, pero bueno.

Ignorando el berrinche

Creo que esta es la estrategia correcta. Los republicanos, y el populismo conservador en general, sólo dominan la agenda con tonterías si les hacemos caso. Que alguien se indigne, patalee y llore sobre algo absurdo es sólo noticia si le damos un micrófono y hacemos que sea noticia. Por muy estúpido que sea el argumento de tu oponente, si el presidente del gobierno o líderes de tu partido se ponen a debatir con él lo convierte en noticia, así que lo mejor que uno puede hacer ante una sarta de tonterías es ignorarla por completo. Joe Biden tiene 78 años y es la clase de persona que no está para perder el tiempo con chorradas a estas alturas. Deberíamos hacerle caso, en vez de tirarnos al barro cada vez que algún reaccionario con ganas de que le hagan caso dice alguna fascistada absurda.

Por supuesto, acabo de escribir 1.000 palabritas sobre Dr. Seuss en internet, pero ya me entendéis.

Bolas extra:

  • He borrado un post en Politikon escrito en 2007 porque me parecía ofensivo. Si hay alguien que quiera indignarse por la censura en la sala y quiera lanzar una campaña de suscripciones a Four Freedoms seréis bienvenidos. Es intolerable.

  • Sobre cómo las regulaciones ambientales de California han convertido el estado en un infierno burocrático que impide construir viviendas.

  • Seattle fue la primera ciudad que tuvo un brote de COVID en Estados Unidos - y es la que ha tenido menos víctimas desde entonces. Un ejemplo de lo que podría haber sido y no fue.

  • Alabama va a levantar su prohibición de hacer clases de yoga en los colegios. No preguntéis por qué eso estaba prohibido (racismo, otra vez).

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