Kyle Rittenhouse

Dos muertes. Un herido. Ninguna consecuencia.

Escribir sobre tiroteos en Estados Unidos siempre se me hace complicado, porque es, casi literalmente, el cuento de nunca acabar. Las leyes sobre tenencia de armas de fuego en este país son de una irracionalidad bien conocida, y su impacto en la tasa de homicidios y muertes por suicidio es claro. Debido a una minoría ultra- movilizada, sin embargo, cualquier intento de reforma es casi imposible. En gran parte del país, de hecho, las leyes de tenencia de armas se están volviendo más permisivas, no menos.

El caso de Kyle Rittenhouse tiene el problema añadido de que la decisión judicial que le absolvió la semana pasada fue impecable. Si atendemos a los hechos y a la ley del estado de Wisconsin, el jurado no podía ni debía condenarle, a pesar de que había matado a dos personas a balazos y herido de gravedad a una tercera.

Para entender el juicio a Kyle Rittenhouse, sin embargo, tenemos que hablar primero de Jacob Blake.

This post is for paid subscribers