Los trenes no tienen alas

Renfe tiene que dejar de actuar como si estuviera en el negocio de la aviación, una industria que no puede competir con el tren y odia a la inmensa mayoría de sus clientes

Escribo en Voz Populi este fin de semana sobre la política comercial de Renfe:

Renfe nunca se caracterizó por tener un sistema de tarifas demasiado coherente, pero la última actualización de su política de precios ha aumentado su complejidad hasta niveles incomprensibles. La página en internet de la compañía es una puerta a un galimatías de ofertas, categorías y suplementos a menudo contradictorios, aparentemente asignados al azar a trenes que operan distribuidos a lo largo del día de la forma menos uniforme posible.

Tras el caos aparente de todos esos billetes y ofertas, sin embargo, Renfe insiste estos días en que, aunque parezca mentira, hay una lógica subyacente a toda esta locura. La intentaban explicar, incluso, en dos artículos en su web esta semana, para aquellos que se crean capaces de aprehender toda esta locura. Su explicación, muy resumida, es que los responsables de Renfe creen estar gestionando una aerolínea, y fijan los precios siguiendo ese mismo modelo.

Siento ser la voz discordante en este aspecto, pero los AVE, a pesar de su nombre, no tienen alas, y la lógica que guía la política de precios de una compañía área no es en absoluto aplicable a una compañía ferroviaria.

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