La singular estupidez de las autoridades electorales de Nueva York

Os dije que estas elecciones iban a dar resultados colosalmente estúpidos. Os lo dije.

A principios de mes, cuando describía la inusual campaña de primarias demócratas para la alcaldía de Nueva York, advertí que el sistema electoral escogido (voto preferencial), podía acabar dándonos grandes tardes de comedia involuntaria.

Como decía entonces:

“Sabéis, porque lo vimos en las presidenciales, que esto de contar votos a los americanos se les da mal, y en la ciudad de Nueva York se les da aún peor. Lo del voto transferible es algo que dificulta el recuento de forma considerable. Entre el voto por correo llegando tarde, la torpeza inherente de la burocracia electoral, y que el sistema es un galimatías en un día bueno, con suerte sabremos quién ha ganado las primarias antes de las generales de noviembre.”

Bueno… ha sucedido.

Señoras y señores, niños y niñas, grandes y pequeños, os presento la inefable, la inigualable, la maravillosa autoridad electoral de la ciudad de Nueva York, la NYC Board of Elections (BoE).

¿Qué ha pasado?

Las elecciones primarias en la ciudad de Nueva York fueron hace una semana, el 22 de junio. Ese día, casi un millón de personas fueron a las urnas para escoger al candidato demócrata a la alcaldía. La BoE avisó que el sistema de voto preferencial era complicado, así que la noche de las elecciones no iban a hacer públicos los resultados completos, sino sólo el voto en primera preferencia.

Estamos en el 2021 y esta es la ciudad más rica en el país más poderoso de la tierra, pero bueno, paciencia. La noche de las elecciones Eric Adams, ex- policía, demócrata moderado que habló sobre orden público toda la campaña se impuso, con un 32% de los votos.

En teoría, ayer martes la BoE iba a presentar una segunda ronda de resultados parciales. Esta vez iban a incluir en la cuenta el voto preferencial, así que estaríamos más cerca de conocer el ganador, pero no los 120.000 votos por correo, porque bueno, esto de contar votos cansa.

En esta segunda cuenta, los resultados cambiaron por completo. Adams seguía como ganador, con un 51% de los votos, pero Kathryn Garcia, la candidata tecnocrática favorita del NYT (y, recuerdo, la que había propuesto la innovación del contenedor de recogida de basuras si llegaba a la alcaldía) quedaba en segundo lugar con un 49%.

Mirando el mapa de voto por correo, en barrios favorables a Garcia (Manhattan y las zonas pijas de Brooklyn) y sabiendo que había estado recibiendo más apoyos de segundas, terceras, y cuartas en una proporción mucho mayor que Adams, era muy posible que acabara imponiéndose.

Había un pequeño problema: entre el día de las elecciones y el día que anunciaron los resultados habían aparecido 142.000 votos nuevos, con unos resultados completamente distintos a lo que habíamos visto hace una semana:

Esto es, los números no cuadraban en absoluto. Eric Adams inmediatamente sacó una nota de prensa cuestionando los resultados (y con razón) mientras todo el mundo bombardeaba a la BoE pidiendo explicaciones. Al cabo de unas horas, decían esto:

La “discrepancia”, en este caso, era algo tan típico de las elecciones en Nueva York como colosalmente estúpido. Este es el comunicado:

Traducido rápido, sin jerga: los tipos habían estado haciendo elecciones de pega con resultados y papeletas ficticias en las semanas anteriores a las elecciones… pero se olvidaron de borrarlos del servidor. Esto quiere decir que los resultados que dieron ayer incluían 135.000 votos totalmente inventados, y los tipos fueron lo suficiente inútiles como para publicarlos sin pararse a comprobar si el total de votos emitidos el día de las elecciones era el mismo que el de los resultados finales.

Todo el mundo, sin excepción, está atizando a la BoE por el espantoso, lamentable ridículo de todo este sainete. Eric Adams (que es posible que pierda, pero a saber) supongo que quiere arrancarles la cabeza.

Y no os preocupéis, que es perfectamente posible que aún queden otras pifias por descubrir en toda esta historia.

Una pifia predecible

Lo más trágico de todo este asunto es que todo el mundo sabía que la BoE es una institución llena de idiotas incompetentes incapaces de hacer su trabajo. Cualquiera que haya seguido unas elecciones, las que sean, en el estado de Nueva York puede afirmar, sin lugar a duda, que esta es una agencia llena de patanes, y lleva siendo así desde hace décadas.

Este artículo del NYT de octubre del año pasado es una recapitulación de sus grandes éxitos:

Mr. Stimson was one of more than a dozen current and former employees who told The Times that the agency has a culture where ineptitude is common and accountability is rare. Some staffers read or watch Netflix at the office, the employees said. Others regularly fail to show up for work, with no fear of discipline. Several employees said some staffers punch in and then leave to go shopping or to the gym. (…)

In 1940, a city investigation found it was plagued by “illegality, inefficiency, laxity and waste.” In 1971, a New York Times editorial derided it as “at best a semi‐functioning anachronism.” And in 1985, another city inquiry said it had an “almost embarrassing lack of understanding” of its job.

Mayor Bill de Blasio once offered the agency $20 million to hire a consultant and reform; commissioners declined. (…)

Employees include Beth Fossella, the head of voter registration and mother of a former Republican congressman from Staten Island, Vito J. Fossella; Thomas Sattie, director of ballot management and son of the former Brooklyn Democratic district leader Maryrose Sattie; Pamela Perkins, administrative manager and wife of Democratic City Councilman Bill Perkins; Raphael Savino, deputy general counsel and brother of Joseph Savino, the former Bronx Republican leader; and Daniel Ortiz, deputy clerk in Brooklyn and son of Assemblyman Felix W. Ortiz, a Democrat.

The list of relatives stretches even to the agency’s computer programmers, including Rubén Díaz III, a Democrat who is the son of the Bronx borough president and grandson of a City Council member.

Others have different connections. Debra Leible, head of Election Day operations, for example, is a longtime friend of Andrea Catsimatidis, the head of the Manhattan Republican Party.

Leedlo entero, porque es difícil de explicar. No conozco ningún país allí fuera con una administración electoral tan profundamente estúpida e incompetente como esta.

Uno diría que tras esta cagada monumental las autoridades estatales decidirán que es hora de arreglar esta calamidad. Teniendo en cuenta que casi todas autoridades estatales parecen tener a media docena de familiares cobrando en este chiringuito y que esta es la enésima cagada monumental de la BoE, que se las arregla para hacer el ridículo en todos los ciclos electorales, no soy optimista.

Y por descontado, Nueva York es una democracia de partido único, así que no es que la oposición vaya a ganar las elecciones esta década. En fin.